La tercera edición de esta iniciativa -impulsada por la carrera de Ingeniería Civil Mecánica y el Taller de Fabricación del Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad de La Frontera (UFRO), permitió a estudiantes diseñar, construir y poner a prueba sus propios vehículos impulsados a pedales.
Con creatividad, trabajo colaborativo y espíritu competitivo, estudiantes de distintas generaciones de Ingeniería Civil Mecánica de la Universidad de La Frontera, participaron en la tercera edición de la Competencia de Autitos a Pedales, una actividad práctica que combina diseño, fabricación y aplicación de conocimientos adquiridos en el aula.
La iniciativa, organizada por la dirección de la carrera de Ingeniería Civil Mecánica y el Taller de Fabricación del Departamento de Ingeniería Mecánica de la Facultad de Ingeniería y Ciencias, busca fortalecer las habilidades técnicas y fomentar la vida universitaria entre las y los estudiantes que, de forma voluntaria, deciden dedicar su tiempo libre a construir vehículos impulsados por pedales.
“El taller abre sus puertas para que los estudiantes vengan por su amor a la mecánica, a jugar, aprender y aplicar lo que han visto en clases”, explicó el Mg. José Abarzúa Novoa, encargado del Taller de Fabricación, agregando que “esta es una actividad completamente libre, donde desarrollan sus propios diseños y nosotros los acompañamos para que aprendan a usar las herramientas necesarias y logren concretar sus ideas”.
A ello, no duda en recalcar el espíritu que genera este tipo de actividades. “Por ejemplo, los estudiantes crean redes de contacto entre distintos niveles, participan en actividades extracurriculares y se promueve la interdependencia, al coordinar su tiempo, el de sus compañeros y, por supuesto, los recursos económicos, que siempre son limitados”.
Durante el proceso -que inicia en octubre del año anterior- los equipos trabajan por cerca de tres meses en el desarrollo de sus prototipos que incluyen piezas recicladas, estructuras metálicas y componentes reaprovechados como, por ejemplo, de bicicletas antiguas. Gracias al apoyo de la directora de carrera, Ing. Marcela Muñoz Catalán, los proyectos también cuentan con financiamiento para la adquisición de materiales específicos.
La competencia 2026 contempló tres pruebas: una de pique, una de circuito y otra de fuerza, las que permitieron a las y los estudiantes aplicar conceptos fundamentales de la ingeniería mecánica, como la transformación de energía en potencia o velocidad, según el desafío. “Cada una de estas dinámicas refleja lo que se aprende en el aula, pero llevado a la realidad, donde se pone a prueba la comprensión técnica y el trabajo en equipo”, añadió el Mg. Abarzúa.
En esta oportunidad, participaron dos equipos. Como parte del grupo que se coronó campeón, Jorge Arroyo Muñoz, estudiante de quinto año, destacó el valor de estas instancias para integrar teoría y práctica. “Participo en el taller, donde aprendemos soldadura y manufactura. Eso potenció mi interés por construir algo tangible. Actividades como esta son muy valiosas, especialmente para quienes recién comienzan la carrera, porque ayudan a entender mejor lo que vemos en las clases”.
Por su parte, Luis Cayul Urrutia, estudiante de segundo año de la carrera e integrante del segundo equipo, resaltó la dimensión colaborativa y formativa de la experiencia. “Desde niño me ha gustado trabajar con fierros y soldar, así que esta competencia me acercó aún más a lo que me gusta… y en grupo todo es más divertido, si se reparten bien las tareas, la experiencia es aún más enriquecedora”.
Con tres ediciones realizadas, la Competencia de Autitos a Pedales se consolida como un valioso espacio de aprendizaje activo y colaboración entre estudiantes, docentes y el taller.
