La iniciativa, que dirige la Dra. Viviana Letelier, investigadora del Departamento de Ingeniería de Obras Civiles de la Universidad de La Frontera (UFRO), busca transformar escombros de hormigón en áridos reciclados para su uso en nuevas obras de alta exigencia, fortaleciendo la economía circular en la construcción. Este proyecto, además convoca a expertos de Pontificia Universidad Católica de Chile y la colaboración de Polpaico Soluciones, la Dirección de Aeropuertos Metropolitana y Saint-Gobain Chile.
En el marco del proyecto FONDEF IT “Validación nacional del uso de áridos reciclados de hormigón en aplicaciones estructurales y viales”, financiado por ANID, recientemente se realizó el retiro de escombros provenientes de la demolición de pavimentos de hormigón del Aeropuerto Arturo Merino Benítez de Santiago, gestionados por la Dirección de Aeropuertos Metropolitana.
El material fue retirado por la empresa Río Claro Reciclaje, que estará a cargo de su procesamiento para transformarlo en áridos reciclados. Posteriormente, será trasladado a la planta de Polpaico Soluciones, donde se diseñarán y ajustarán mezclas de hormigón con distintos porcentajes de reemplazo de áridos naturales, asegurando el cumplimiento de los exigentes estándares técnicos requeridos para infraestructura aeroportuaria.
“El objetivo es que, una vez validada la mezcla, este nuevo hormigón sea utilizado nuevamente en una losa del mismo aeropuerto, permitiendo cerrar el ciclo de valorización de estos residuos en una aplicación real de alta exigencia”, explicó la Dra. Viviana Letelier González, directora del proyecto y académica del Departamento de Ingeniería de Obras Civiles de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad de La Frontera.

En su calidad de Jefe Subrogante del Laboratorio de Pavimentos de la Dirección de Aeropuertos – Región Metropolitana, Juan Zapata Orellana indicó que los trabajos responden al recambio de pavimentos que ya habían cumplido su vida útil. “Se trata de losas con muchos años de servicio, que presentaban grietas y fisuras importantes. Tras una inspección, se decidió reemplazarlas, verificando previamente sus características mediante la extracción de testigos, donde identificamos espesores cercanos a los 42 centímetros”.
De igual manera, comentó que, pese a su antigüedad, el material mantiene buenas condiciones de resistencia. “Esto abre la posibilidad de reutilizarlo en nuevas aplicaciones. Además, es un hormigón diseñado para altas exigencias, especialmente a la flexión, lo que lo hace aún más relevante desde el punto de vista técnico”.
Por su parte, Carla Salinas Antonietti, asesora de proyectos de Río Claro Reciclaje, enfatizó que uno de los aspectos clave del proceso es la calidad del material desde su origen. “El principal desafío es asegurar una correcta segregación, es decir, que el material no esté contaminado con otros residuos. En este caso, se trata de hormigón limpio, lo que lo convierte en un insumo ideal para su valorización”.
En sus palabras, también se refiere a la importancia de la trazabilidad y del cumplimiento de estándares. “Aunque implica mayor coordinación y documentación, esto garantiza la calidad del árido reciclado. Además, este tipo de iniciativas no solo aporta a la sostenibilidad, sino que también genera nuevas oportunidades de empleo, especialización y desarrollo para la industria”.
Sobre el proyecto
La iniciativa busca validar, a nivel nacional, el uso de áridos reciclados de hormigón en distintas aplicaciones, en un contexto donde la normativa vigente desde 2024 permite su incorporación en obras de construcción, incluyendo hormigón estructural y pavimentos.
Dado ese objetivo, los esfuerzos están orientados a generar evidencia concreta y casos de éxito que faciliten su adopción tanto en el sector público como privado. Para ello, se evaluará su uso en diversas aplicaciones, como muros estructurales, pavimentos, elementos no estructurales y barreras de contención.
Además, se desarrollarán soluciones innovadoras, como morteros con incorporación de CO₂ en áridos reciclados, contribuyendo a reducir la huella de carbono del sector construcción.
El proyecto es desarrollado por la Universidad de La Frontera y la Pontificia Universidad Católica de Chile, en colaboración con Polpaico Soluciones, la Dirección de Aeropuertos Metropolitana y Saint-Gobain Chile, además del apoyo de CDT, Construye2025, Territorio Circular y el Centro de Innovación del Hormigón UC.
“Estamos especialmente contentos por la articulación entre academia, industria y entidades públicas, que permite generar conocimiento aplicado y avanzar hacia una mayor circularidad en el sector construcción”, enfatizó la Dra. Viviana Letelier.
De esta forma, este proyecto que tiene sello UFRO busca avanzar hacia una industria más sostenible, fomentando la economía circular y reduciendo la dependencia de áridos naturales, sin comprometer la calidad ni la seguridad de las obras.
